Más allá de la linea

El viernes 29 de Abril tuvimos el placer de conocer a Andrea Caruso de Ciszak Dalmas quién además de compartir con nosotros su experiencia personal, como buen profesor, nos invitó a reflexionar sobre el diseño moderno y los diversos perfiles de diseñador y nos propuso un nuevo reto, ‘Il Carrelo test’, del que hablaremos más adelante. Este encuentro se enmarca en la iniciativa Tecnun Design Talk (TDT), que busca acercar a nuestros estudiantes la realidad del Diseño Industrial a través de charlas y encuentros con expertos en el mundo del diseño de producto.

 

Andrea, comenzó preguntando a los alumnos ¿Por qué su perfil de ingeniero de diseño industrial es especial y tan distinto de otros perfiles de diseñador principalmente artístico? ¿Por qué estudian aquí? y ¿Cómo se ven en diez años?

“Por una parte,  se podrían resumir muchas de sus respuestas en una frase de Castiglioni:

“Nunca he entendido el diseño como algo que se pueda hacer solo.”

Y es que si bien el diseño tiene una poética, al contrario del artista, el diseño tiene una intrínseca componente técnica. Como consecuencia, el diseñador necesita estudiar la técnica de otras personas y otros saberes.

La segunda parte, nos remite al contexto histórico. ¿Por qué el diseño de siglo pasado era el ‘disegno italiano’? ¿Dónde está hoy el baricentro?

Italia tenía dos grandes puntos a favor. El primero es que como tenemos aquí, Italia contaba con un rico tejido industrial. Y esa riqueza en parte es la herencia de la Italia fragmentada que existía antes de la gran guerra y de la unificación de Italia. La fragmentación hizo que cada reino contara con sus propios artesanos, su propio know-how y…  [sonríe] hasta “sus propios ravioli”, que entraron en competencia al unificarse. Si añadimos a la coctelera la revolución intelectual de la época mas la revolución empresarial, sale una mezcla explosiva de fuegos artificiales.

Gracias a esa luz llegó al MoMA NY, en 1972, la colección de el ‘New Domestic landscape’ con piezas de grandes genios del diseño italiano como Castiglioni, Sottass, etc. Y desde entonces miles de olivettis, sillas y productos nos llenaros los bolsillos. Pero aquella era la generación X. Y esa historia estaba cerca de su fin cuando aterrizamos en Madrid en el 2006.  A la generación Y nos ha tocado vivir una realidad bien distinta.

Por un lado, ya no hay esa tendencia a ver el diseño como un servicio de autor, como algo expresivo. Los productos han evolucionado y su complejidad también. El diseño comienza  a normalizarse de algún modo y a verse como un servicio, o un componente más del proceso de creación. Ya no existen cuatro grandes estrellas que acaparan toda la atención. Los productos evolucionan y cada vez hay más necesidad de conocimientos técnicos que puedan complementar la expresividad de esas habilidades artísticas y de comunicación. No se trata de hacer ruido, sino de tener una base técnica que te permita ir mas allá de la expresión artística, más allá de pintar una bella “linea”, más allá del papel… junto con una gran sensibilidad para adaptarse a la evolución de las necesidades humanas en los diferentes momentos que se refleje en tus creaciones.

Por otro lado, la transformación económica que hemos sufrido estos últimos años, también ha traído sus consecuencias. Cuando llegamos a Madrid, pasamos un año espectacular haciendo el máster en la IED, empezamos a usar el lado derecho del cerebro y a poner en práctica todas las bases técnico-teóricas que habíamos aprendido durante la carrera. Pero al salir, no teníamos un duro. Nuestra zona de ocio y de trabajo estaba separada por una cortina en el mismo espacio del estudio.

Por suerte, en la época de bonanza anterior a la crisis, la gente se dedicaba a renovar el mobiliario bastante más a menudo, sembrando las calles de Madrid de muebles usados. Alberto y yo recogíamos en nuestro estudio esos muebles abandonados para darles una segunda vida, aprovechando partes de unos y otros. Hacíamos “Frankensteins” de muebles.

De alguna manera el estudio se convirtió en una “clínica de muebles”. Entraban muebles con problemas y salían nuevos muebles, principalmente blancos. Pero dejábamos la parte de abajo sin pintar, para mostrar parte de su naturaleza original.( Los tejidos de la cuna son un diseño de Suturno.) Esta estética tenía una fuerte identidad visual y formal. Y es una crítica al diseño que nos vende la novedad de cosas no necesarias.

Así nació ‘Carro Lungi’. Es un carro ideado para portar y exponer como lo hacen los mercaderes. En la foto vemos que del ‘Carro Lungi’, como haría un mercader indio, cuelgan los diseños de  Kavita Parmar para el proyecto IOU.

CISZAK-DALMAS_Carro-Lungi-3

Gracias a nuestras habilidades en fotografía conseguimos la publicación de Deezen (unos de los blogs de diseño más relevantes en el panorama del diseño actual) del ‘Carro Lungi’. ‘Carro Lungi’ consiguió atraer la atención de personas de todo el mundo, que pedían ‘Carro Lungi’s incluso desde New York. Pero los portes salían muy caros. En ese momento me acordé del taburete de Alvar Alto. Para poder dar una vuelta por el mundo ‘Carro Lungi’, éste tenía que ser sencillo, resistente y desmontable infinitas veces. ‘Carro Lungi’ tras muchas vueltas, evolucionó en ‘Il carrello’: Sencillo, plano, simétrico, económico y fácil de montar. Vendimos solo cinco de los diez que habíamos fabricado. En aquel momento  concluimos que fué un éxito a nivel formativo, pero un fracaso a nivel económico. Por fortuna, Max&Co en su último proyecto querían juntar a gente diferente y se fijaron en nuestro carrito. Max&Co. nos pidió que, junto con el arquitecto Andrea Tognon y las escaparatistas de Studio Pepe, diseñáramos la experiencia de usuario para sus más de 500 tiendas en todo el mundo. Tras observar a la gente en las tiendas, escuchar a las dependientas e intentar meternos en la cabeza de las clientas y clientes de Max&Co. rediseñamos una gran variedad de productos. Desde lámparas, que caen como flores de un jardín invertido, cómo colocar un logo para que se muestre la intencionalidad y exclusividad, hasta una caja que hiciera el momento de pasar la tarjeta de crédito casi desapercibido.”

Al final de la sesión nuestros alumnos tuvieron oportunidad de presentar nuevos conceptos de uso para Il Carrelo, lo que llamaron ‘Il carrelo test’. Teniendo en cuenta las fechas en las que nos encontrábamos, tan cercanas a los exámenes, solamente una de nuestras alumnas hizo su propuesta, que fue comentada por Andrea y ha tenido la recompensa de poder replantear algunos aspectos de su trabajo y enviársela al estudio para explorar las posibilidades de desarrollarlo con ellos en un futuro Internship.

Nos gustaría desde el equipo de Tecnun Design agradecer a Andrea por su cercanía y por haber compartido su experiencia e ideas con nosotros.

En el próximo post os contaremos más sobre la segunda parte de las TDT (Tecnun Design Talks) en las que tendréis la oportunidad de conocer más experiencias y visiones de Andrea Caruso, Ainhoa Garmendia (tecnundesign 2010) , así como de Ignacio Solá y de antiguos alumnos de Tecnun Design como Alex Roquero (tecnundesign 2009)  e Iñaki Arrieta (tecnundesign 2010) .

 

 

 

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Una respuesta a “Más allá de la linea

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