Copenhagen, ciudad de diseño por Itziar González

Os dejo hoy un resumen del paso de Itziar González por la ciudad de Copenhagen durante su estancia Erasmus allí. Nos cuenta lo intensamente que se vive el diseño en esa ciudad.

“¡Frío, mucho frío pasamos por Copenhagen! Y me pregunto si será por eso que fenómenos como el finlandés Alvar Aalto, el sueco Bruno Mathsson o el danés Arne Jacobsen desarrollaran esa sensibilidad especial por el diseño que hace que la vida bajo techo nos seduzca con sus líneas minimalistas, el respeto por la naturaleza de los materiales, su funcionalidad y su tradición artesana.

¿Y aparte de pasar los 6 meses más heladores de mi vida, qué hacía yo en Copenhagen? Aproveché el Erasmus para estudiar en la Universidad IHK (Copenhagen University College of Engineering) que, entre otras, ofrece asignaturas tan interesantes como creatividad e innovación, o diseño industrial al estilo danés. Y, gracias a la uni, pudimos meternos hasta las entrañas de Fritz Hansen para ver por ejemplo todo el proceso de una de las sillas serie7 (usan 9 láminas de madera y 2 de algodón), o probar a tapizar una silla cisne (todo un arte). Otro día pudimos charlar con el diseñador Jakob Wagner  cara a cara. Y en otra ocasión, en la casa de Paustian (diseñada por el mismo arquitecto de la ópera de Sidney), tras explorar su interminable colección de artículos de diseño, pudimos disfrutar de los fascinantes cortos en sus rollos de película originales, realizados por los Eames (adorable pareja de diseñadores americanos),  con un chocolate calentito entre las manos.

Prensado de la silla FH Series7

Capa base de la silla FH Series7

Detalle de la línea de fabricación de la silla FH Series7

Gama de colores de la silla FH Series7

Curtidor con la butaca FH Cisne

Casa Paustian

Pero fuera de la uni también hay mucho que hacer. Sencillamente callejeando por el centro pueden encontrarse mil cafés y tiendas de diseño en las que perderse alegremente. Se pueden visitar, entre una inmensa variedad de museos, el Danish Museum of Art & Design (que alberga una variopinta colección de sillas), el  Danish Design Centre (enfrente del nostálgico parque de atracciones Tivoli), o las simpáticas propuestas del Danish Architecture Centre como “Playing seriously exhibition”. Ordrupgaard queda un poco más lejos, pero no por ello es menos interesante. Y, por supuesto, Copenhagen también es un lugar idóneo para visitar estudios o buscarse unas prácticas si se tiene la ocasión.

La cosmopolita ciudad de Copenhagen esconde muchas más sorpresas. Llegó a nuestros oídos que en un hotel de la cadena SAS había un restaurante para el cual el propio Jacobsen se había encargado de diseñar cada detalle, desde el exterior hasta el interior,  las sillas, los grifos, los picaportes… ¡hasta las alfombras! Tan pronto como tuvimos ocasión, pusimos rumbo al Radisson Blue Royal Hotel. Nada más entrar, sillas huevo y cisne invitan a descansar. Al fondo, en el RoyalCaffe, se podía avistar la silueta de las serie 7 y en el bar su versión de patas largas para la barra. Cruzamos el hall y entramos al ascensor dispuestas a llegar al restaurante, pero ni mi amiga ni yo sabíamos en qué piso estaba y, por si fuera poco, los botones sólo podían activarse con llave. Mientras imaginábamos la escalinata que nos podría esperar, entró una mujer en cuya espalda podía leerse claramente “STAAF”. Ella, muy amable al comentarle que no teníamos llave, nos preguntó a dónde queríamos ir. Y antes de bajarse nos envió el ascensor al piso del restaurante con su llave. ¡Estábamos de suerte! Sin embargo, nos llevamos una gran desilusión al comprobar que todas las puertas blancas estaban cerradas y la única puerta que nos faltaba comprobar mostraba a través de su cristal transparente un interior deshabitado y sin luz alguna. Igualmente decidimos probar suerte. ¿Y…?  Cerrada. Intentando vislumbrar algo entre la oscuridad, al poco rato desde el interior de la sala, se dibujó la sombra de un hombre acercándose hacia nuestra posición. Con una encantadora sonrisa nos informó de que el restaurante estaba cerrado por vacaciones pero que, mientras, él seguía con su trabajo y sin ningún problema podría encender las luces un rato para que echásemos un vistazo. ¡Asombroso! En un instante la sala se iluminó y pudimos pasear a nuestras anchas. Las vistas son espectaculares desde ahí arriba, adentro y afuera.

Interior del Radisson Blu Restaurant

Tampoco pasa desapercibido el sofá cisne de 1958, un modelo especial para el restaurante. Según nos contaron, solo hay diez en el mundo, porque para tapizar cada uno se usa piel de toro en una pieza y no es nada sencillo encontrar una piel de semejante tamaño y calidad.

Sofá FH Black Swan

Si uno decide ir aún más lejos, gracias a su situación geográfica puede aprovechar las vacaciones de otoño para curiosear felizmente por Malmö, Oslo, Estocolmo y Helsinki entre otros destinos. Y probablemente, después llegue a la conclusión de que la cultura del diseño se respira en cualquier rincón de los gélidos y maravillosos países nórdicos para aquel que se aventura en su búsqueda.”

 

¡Gracias Itziar!

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